Que alteraciones puede sufrir la Miel.
Envejecimiento:
Desde el primer momento en que se obtiene comienza a producirse la descomposición de los azucares o envejecimiento de la miel, este proceso se puede detectar con la mayor o menor presencia de HMF, es aconsejable no consumir mieles de más de dos años, no porque estas esten en malas condiciones sino porque ya han perdido muchas de sus principales propiedades.
Sobre calentamiento:
Sobre todo cuando son descontrolados, el color se hace más intenso, pierde aroma, sabor y se acidifica.
Cristalización Incompleta:
Suele ser consecuencia de una mala manipulación (al aplicarle calor se rompen los cristales de azúcar y se licua la miel). Luego esta cristaliza en forma grosera, quedando grumos indeseables.
Separación de dos fases:
Es fruto de un mal almacenamiento o del exceso de humedad, parte de la miel cristaliza y se va al fondo, mientras que la otra parte queda sobrenadando.
Fermentación:
Es la peor de todas las alteraciones, debida a la presencia de microorganismos indeseables que fermentan la miel. Se caracteriza por el sabor ácido y la presencia de espuma en la superficie.
La miel recién envasada puede tener algo de espuma producto de las burbujas de aire que se forman al centrifugarla, esta cantidad es mínima o nula.